martes, 8 de noviembre de 2011

Yo tampoco


—¿Te encuentras bien? —le preguntó su madre.

Buttercup bebió el chocolate a sorbos.

—Muy bien —repuso.

—¿Estás segura? —inquirió su padre.

—Sí —replicó Buttercup. Siguió una larguísima pausa—. Pero

no debo volver a amar nunca.


No volvió a hacerlo


"La princesa prometida"

William Goldman


miércoles, 6 de julio de 2011

Primera fase del duelo: negación


Hoy he soñado que había un incendio en la unidad de psiquiatría donde trabajo y que, tratando de desalojar a los pacientes, me desmayaba. Al despertar algunos no se habían salvado. Y tú también habías muerto (no sé por qué estabas allí).

No podía aceptarlo. Me cruzada con tu madre, con tus hermanos, con tus amigos, y era incapaz de decirles que habías muerto. Y tampoco yo era capaz de hacerme a la idea.
Sentía que debías volver a vivir. Sobretodo ahora que había comprendido cuán vacía resulta la vida sin ti.

Al despertar todavía me duró un poco esa sensación.
Luego empecé a preguntarme por qué tú. ¿Por qué, Davide?

domingo, 26 de junio de 2011

Oriente


El último año de instituto, nos enviaron a la orientadora para que hablara con nosotros sobre nuestro futuro académico.

Hay quien cree que, si te paras a pensar bien, eres capaz de decidir sobre tu destino. Que tomando el camino acertado está todo resuelto. Como si, una vez que ha germinado la semilla, el podarla de un modo u otro determinara que le salgan melocotones o fresas.

Yo creo más bien que la vida es como un mar y nosotros un velero. Podemos regular un poco el timón, pero no gobernar el viento que sopla en nuestras velas. Podemos trazar un rumbo, pero no seguir un itinerario preciso.

Aún así, lo cierto es que a esa edad tienes que tomar una decisión muy comprometedora, porque la profesión a la que quieras dedicarte normalmente va a marcar muchos aspectos de tu personalidad y del devenir de tu vida.
No recuerdo nada de aquella conversación con la orientadora, salvo una frase que a veces me viene a la cabeza en días como hoy:

"Al final, una se ha de enfrentar a los problemas sola"

Supe que no me estaba hablando de la universidad. Me estaba hablando de la vida, aunque puede que más de la suya que de lo que se esperaba de la mía.
Terminé estudiando enfermería.

Todavía me cruzo con aquella mujer, vive cerca de casa de mi madre. Tiene un perro que se le parece mucho.

jueves, 9 de junio de 2011

Caperucita y la loba

Para ser una mujer bella, ya no hace falta ser mujer. Lo importante es estar delgada, arreglarse, vestir ropa bonita y poner cara de tonta. Si te puedes teñir de rubio, mejor.

No me sorprende nada que un chico pueda participar en una pasarela con ropa femenina, después de todo he conocido a mujeres transexuales que ya quisiera yo tener su clase.
Pero me asusta ver cuáles son siempre los elementos que escogen los hombres para "disfrazarse" de mujeres. Porque esa caricatura es la misma que solemos representar nosotras de manera cotidiana.

Cada vez es más fácil catalogarnos de guapas o no.
Cada vez se me hace más difícil catalogarme como mujer.



sábado, 13 de noviembre de 2010

En aquel intenso encuentro en Fano, junto al mar, la palabra que más repetimos fue "ancora". Invertimos esas horas de charla en comprobar qué habíamos cambiado, cuánto de nosotros permanecía igual.

En otro encuentro mucho más liviano, sin embargo, él y yo intentamos apuntalar la distancia precisa (ni mucha ni poca) y convencernos mutuamente de que las cosas nos han ido bien en nuestra respectiva ausencia.
Tratas de explicarme porqué no conseguí enamorarme de ti.

Mi madre se ha enamorado, aunque no lo diga con las mismas palabras. Escucha música, canta, baila. Se arregla y se cuida. No para de hablar de él. Mañana han quedado los dos para comer.
Está resplandeciente.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Pausas

Esta noche emitirán las noticias en el descanso del partido de liga de turno. Puedo imaginar a los del informativo, preparados para oír el silbato del árbitro, dar los últimos retoques y a la presentadora irguiéndose en su asiento antes de comenzar a hablar en los 15 minutos que dure el intermedio.

En la otra parte del mundo, los futbolistas tensan sus músculos, miran la pelota, contienen la respiración. El árbitro sostiene el silbato en la boca y mira la pantalla, esperando el instante oportuno para soplar. Justo cuando el presentador termine de dar el parte meteorológico, al final de las noticias.

Silencios que suenan

Esta noche me he despertado de madrugada, no sé muy bien por qué. En algún momento, recostada en mi cama, he oído un pequeño ruido en mi cuarto. A mí eso no me asusta, porque sé que los objetos a veces haccen ruidos por infinidad de razones, pero me ha sorprendido el silencio que se percibía justo después. El silencio también suena de algún modo, de hecho hay varios tipos de silencios según el momento en que se produzcan. Como el que se produce justo después de apagar la tele.
Tras una discusión acalorada, se oirá el ruido del frigorífico. Inevitablemente. El frigorífico, además de enfriar, sirve para llenar los silencios incómodos de las casas.
Davide me dijo que el frigorífico suena a Si bemol. Y que el tu-tu del teléfono es un La. Así que, si eres incapaz de afinar un instrumento porque no tienes un diapasón cerca, descuelga el teléfono.
Y si te sientes solo, abre la nevera.